Anatomía de la piel. El pH

Cuidar nuestra piel no es fácil, conoce su anatomía

No basta con aplicarnos una crema de día y otra de noche. Ni siquiera es suficiente adaptar esa base diaria a lo que nos pueda decir un prospecto o las indicaciones que nos marque un determinado producto, ya sea específico a la edad o al tipo de piel que tenemos. No. No es suficiente. Debemos conocer la anatomía de nuestra piel y saber que hay tratamientos internos y otros a nivel externo que mejoran su calidad y hacen que adopte una textura más saludable.

En otras ocasiones os hemos hablado de las capas de la piel; de la epidermis, la dermis y la hipodermis y de qué tratamientos específicos son esenciales para mantenerlas joven durante más tiempo. No hace falta recordaros que estamos hablando del órgano más extenso de nuestro cuerpo, nos cubre por completo y nos hace de escudo protector contra agentes tales como el calor, la luz, las lesiones o infecciones. La piel es, podríamos decir, un órgano de suma importancia en nuestro cuerpo y que hay que prestarle la atención que merece.

Dicho de otra manera, gracias a ella podemos regular nuestra temperatura corporal, previene la entrada de bacterias, almacena agua y grasa y evita la pérdida de agua además de ser un órgano sensorial.

Como podéis comprobar, la anatomía de la piel y su fisiología tienen la capacidad de realizar múltiples funciones que son necesarias para la salud. Otras curiosidades de esta parte tan esencial de nuestro cuerpo es que supone una sexta parte de nuestro peso corporal y que en su parte superficial se genera una emulsión de agua y grasa, conocida como película hidrolipídica, que hace que la piel sea más flexible y la protege de bacterias y hongos.

Además, el pH nos da información de la acidez o alcalinidad que presenta este órgano. En un cuerpo adulto los parámetros de pH oscilan entre 4.5 y 6. Una piel seca presenta un pH más ácido de lo normal porque las glándulas sebáceas producen muy poco aceite mientras que en una piel grasa las glándulas sebáceas producen mayor concentración de aceites, poros dilatados, espinillas y acné. Hablamos de pH normal cuando está en torno al 5.5. Es el menos habitual y presenta una piel sana, libre de arrugas y puntos negros. 

En 3Medic queremos darte unos consejos para mantener un pH normal. Algunos son tan sencillos como el propio lavado de la cara. No hay que abusar, ya que puede provocar irritación y resequedad. Dos veces al día, en pieles grasas, y una vez en secas son suficientes para mantener a raya nuestro pH. Podemos utilizar tónicos porque ayudan a corregir el balance del pH y beber mucha agua, especialmente la purificada o libre de sodio ya que ayuda a eliminar posibles toxicidades.

Como veis, no es difícil mantener una buena salud, mejorar nuestro aspecto físico y ayudar a nuestro organismo a mantenerse joven.

Fuente de la imagen: www.pexels.com

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