¿Qué significa alimentación saludable?

Durante la evolución del ser humano, la alimentación se ha caracterizado por una escasez de los alimentos, pero en menos de un siglo, en los países desarrollados se han producido unos cambios alimentarios de los cuales el problema actual de la alimentación es la abundancia de alimentos. Todo ello se vuelve perjudicial al favorecer el desarrollo de enfermedades como la obesidad, hipercolesterolemia, diabetes…

Los primeros estudios científicos en relación a los hábitos alimentarios en la salud empiezan en el siglo XVIII. La deficiencia extrema de algún nutriente ocasionaba una serie de enfermedades, (escorbuto, beriberi) que  desaparecían tras la administración de ciertos alimentos.  La mayoría de enfermedades por carencias alimentarias han desaparecido en los países desarrollados, salvo en algunos colectivos que se realizan dietas inadecuadas.

¿Qué significa alimentación saludable? ¿Es sano todo lo que comemos? ¿Es bueno comer mucha fruta y verdura? ¿Sabemos comer?

Una correcta alimentación equilibrada y variada acompañado de unos hábitos de vida saludables es ideal para conseguir un estado de salud óptimo. Por ello os adjunto una serie de recomendaciones a seguir para llevar una alimentación sana y equilibrada.

  • Coma alimentos variados e intente que sean de temporada.
  • Póngase un objetivo es necesario para lograr su meta deseada, recuerde que debe ser constante.
  • Comer menos cantidad y más calidad.
  • Relájese y procure eliminar fuentes de estrés.
  • Coma sentado y en compañía, despacio y masticando bien los alimentos.

Realice entre 4 y 5 comidas al día, de esa manera repartirá la energía y los nutrientes a lo largo del día con ello evitará llegar a las comidas con excesivo hambre. No se salte nunca el desayuno, es cuestión de hábitos,  es la primera ingesta del día le ayudara aportar energía durante todo el día y a rendir más. Empezar el día con un buen desayuno bajo en grasas que incluya pan integral + 1 fruta + 1 producto lácteo o una bebida vegetal.

  • Beber entre 1.5 y 2 litros al día.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras. Dos infestas de verduras, (comida – cena) y tres frutas.
  • Cereales integrales (pasta, arroz, quinoa, trigo sarraceno…) es nuestra fuente principal de hidratos de carbono y nos aporta fibra, minerales y aminoácidos esenciales.
  • Proteínas de calidad (legumbres, carnes magras, pescados, huevos, Seitan, Tempeh), necesarias para el desarrollo de nuestras células.
  • Semillas y frutos secos (nueces, avellanas, sésamo, calabaza…) en pequeñas cantidades necesarias para nuestro organismo.
  • Hacer ejercicio constate y adecuado a las necesidades de cada persona.
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