Sobre la postura sentada

Actualmente, la postura sentada se adopta frecuentemente y de manera prolongada, en distintas situaciones de la vida diaria y durante distintas actividades del trabajo.
La enorme importancia de la posición sentada es aún más evidente si consideramos que en los últimos 200 años (especialmente después de la revolución industrial, que automatiza y crea numerosos puestos de trabajo sedentarios) esta se hizo más regular y sostenida por gran parte de la población económicamente activa.

Como si no bastara, en estas dos últimas décadas  ya no tenemos, teóricamente, la necesidad de quedarnos en la fila del banco, ir a correos  etc… y, si queremos, ni siquiera necesitamos ir a una tienda para comprar cualquier cosa. Se puede suponer que, en un futuro próximo, la situación continuará en esta dirección.

La postura sentada altera completamente la curvatura fisiológica de la columna, especialmente la de la zona lumbar. Cuando una persona se sienta, la pelvis rota hacia atrás, y hay un cambio de la lordosis lumbar hacia una cifosis. Esta rotación de la pelvis se atribuye en parte a la tensión de los músculos extensores de la cadera, debido a que las caderas están flexionadas.

Aproximadamente un 70-85% de las personas tendrán dolor lumbar durante la vida, y más de un 80% de ellos reportarán episodios recurrentes. Se estima que un 5-15% desarrollarán dolor lumbar crónico.

Vale la pena recordar que solamente el uso de un mobiliario ergonómicamente más apropiado no minimiza los riesgos de que las personas desarrollen dolores musculo-esqueléticos, debido a la postura sentada prolongada.

Se hace necesario que el individuo pueda sentarse adecuadamente de forma automática. Para eso, se requiere un trabajo de reequilibrio muscular, lo que puede proporcionar la RPG.

 

FOTO: VECTOR OPEN STOCK

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