Venas en forma de telaraña en la cara

Doctor, ¿qué son esas venas en forma de telaraña que tengo en la cara?

Hay anomalías cutáneas que estamos acostumbrados a ver y sin embargo no solemos  ponerles nombre. Hoy queremos hablaros de una de ellas porque es más común de lo que parece, porque en esta época del año, debido al frío, se intensifica su aparición y porque, para las personas que la padecen, puede resultar molesto. Nos referimos a la cuperosis, ese estado de la piel que tiende a adoptar un color rojizo por una dilatación de los pequeños vasos superficiales situados en la dermis.

Queremos aclarar que no está considerada una enfermedad sino una anomalía del sistema circulatorio de nuestro rostro pero aun así, conviene tratar para mitigar sus efectos.

La cuperosis puede estar asociada a telangiectasis, más conocidas como arañas vasculares, se presenta con mayor incidencia en mujeres con pieles sensibles y tez clara, sobre todo entre los 20 y los 50 años. Tal y como apunta el doctor Evelio Pedroso, director médico de 3Medic, “un diagnóstico previo y un tratamiento específico para cada paciente, es clave para mitigar estos molestos vasos sanguíneos en forma de telaraña, que suelen cubrir nuestros pómulos, nariz y mejillas, principalmente”.

Entre las causas relacionadas con la aparición de la cuperosis, las condiciones climatológicas son determinantes. No nos referimos solo a temperaturas extremas sino también la exposición al sol, provocando en nuestro cuerpo variaciones de temperatura que producen una vasodilatación y vasocontricción periférica. También influyen factores genéticos y situaciones emocionales, como el estrés, el cansancio o los nervios y algunos alimentos como la comida picante, a altas temperaturas y con gran cantidad de especias. 

En nuestra Clínica Integral de Medicina Estética y Capilar trabajamos con diferentes técnicas para disminuir estas arañas vasculares y mejorar el estado general de la piel. Uno de los tratamientos más demandados es la Luz Pulsada Intensa (IPL), porque permite regular la intensidad de la luz que se emite y así llegar a determinadas zonas capilares más profundas sin dañar el tejido que lo rodea. Los resultados con esta técnica son altamente satisfactorios. 

La cuperosis también se puede tratar con láseres vasculares que coagulan y destruyen el  capilar venoso afectado. Nuestro organismo se encarga de reabsorber los vasos sanguíneos que ha quemado el láser.

En definitiva, es tan importante la prevención como ponerse en manos de un buen especialista para que diagnostique que efectivamente se trata de una cuperosis y pueda determinar el tratamiento más efectivo para cada caso.

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